Contexto: Esta es una novela que recién empece a escribir, me llevara mucho tiempo porque la fantasía no es lo mio. Pero quería algo de feedback para animarme mas, así que dejare algo mas del contexto de la novela, esta es solo una parte del capitulo 1.
Tokio en Tokio es un isekai inspirado en el estilo japones y coreano, luego de que Tokio muera renace en un mundo donde vive aprendiendo esgrima hasta los 16 cuando se vuelve aventurero y se va de casa de sus padres. Siempre ha sido mediocre y eso lo persigue todo el tiempo. Tras aceptar una misión de bajo rango entra sin querer a un portal extraño. Entrando a una dimensión oscura llamada Tokio.
Psdt: Es mi primera novela consideren darme consejos.
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Prólogo
El aire se siente bien. no porque esté en un veinteavo piso.
Había leído alguna vez que tras la aceptación, se produce una felicidad catártica, como ver una bandera ondear tras el fin de una guerra. Nunca lo creí hasta ahora que veo más allá del gris.
Aunque Tokio no es el lugar más colorido del mundo. todos con su trajes grises inclinando sus cabezas una y otra y otra vez. Yo también fui uno de ellos. gris con mi cuello blanco lanzando esas monedas de año nuevo y deseando que mi puesto cambiara al año siguiente.
Nunca fui creyente en absoluto, una infancia trillada y miles de pensamientos diarios solo aumentó la incertidumbre. No me arrepiento, pensar tanto por fin me llevo al rincón que necesitaba.
¡Talento, oh talento! Maldito talento.
El aire se siente puro, o quizá es solo un delirio por la falta de éste. Aun en el filo de esta cornisa agonizo. Tengo un dolor que nadie más puede ver.
Capítulo 1 - Valle de asperezas.
Mi espada está rota. envainada y perezosa por el óxido que corroe su guarda. Está ahí apoyada en la pared de la choza a la que llamo hogar. Desde que llegué a este lugar lo único que he hecho ha sido huir hasta encontrar este sitio, ahora con mis costillas al aire y avergonzado balanceo una espada de madera como si no hubiera un fin. De forma inútil pues mi talento siempre ha sido corriente y no asciende por más que rompa mi ropa en cada balanceo.
Aún no he sucumbido a la locura aunque he querido varias veces. Aún siento la mirada de aquello que me mira mientras duermo, mientras pienso que estoy a salvo. Siento en cada balanceo como mi piel se eriza y mi garganta se atraganta como quien vive habitado por la desidia.
Un pequeño monstruo se mostró ante mí, aterrado en cada balanceo, parecía correr como una presa, no dejaba de salivar. Por supuesto me refería a mi que en mi pereza no habia cazado hacía días por el mal sabor de las bestias y aquellos susurros que carcomen mi mente de noche.
Me lancé desprevenido con un rostro desesperado soltando mi espada en un intento de bloquear su camino. Caí sobre el suelo y raspe mi abdomen pero lo tenía encerrado. El pequeño monstruo apenas gemía mientras mordía dentro de mis manos.
Era apenas del tamaño de un puño pero aún así gire su cuello hasta que los gemidos dejaron solo eco en el ambiente. Ahora solo la oscuridad me acompañaba nuevamente en este lugar donde el día no existía.
Tras comer el pequeño monstruo frente a una hoguera improvisada me di cuenta. Esa presencia ominosa me miraba. Sabía porque no se acercaba, esta cabaña que se cae por su vejez estaba aquí cuando llegué.
Dentro había un colmillo en un colgante, pequeño pero con un maná que jamás había visto. Su presencia es confusa así que no desempolve el ambiente lúgubre de la choza y solo me permití vivir afuera cubierto por lo que queda de mi ropa.
Volví a balancear mi espada. Mi padre me enseño que más allá de mi talento tenía que estar concentrado, que nada podía perturbarme si llegaba a sobreponerme a ello.
Pero pensar era mi hábito, pensar y pensar. ya habían pasado 17 años desde que llegué a kiyoshi y jamás dejé de pensar ni por un segundo.
—¿Qué habrá sido de la tierra?—- Otra pregunta sin sentido me aborda, no puedo responder.
Este lugar me recuerda a una cueva, corrientes de aire precisas que mueven levemente el techo de la cabaña. Ese olor a moho y el agua fluyendo a lo lejos.
De vez en cuando veo esa luz a lo lejos, susurrando, aunque para este punto solo juega con mi mente.
No fue repentino lo sentí, gire hacia la cabaña con mi rostro en desesperación, mi pierna derecha reaccionó tarde pero reaccionó, esa cosa comenzó a desaparecer de un instante a otro.
Detrás de mí un sonido fuerte como si mil caballos me persiguieran, no podía ni siquiera sentir mis pies.
Abrí la deteriorada puerta de la cabaña y miré alrededor buscando el colgante. ahí estaba su mana se había apagado por completo. sin pensarlo dos veces lo tome con los ojos cerrados y mis piernas temblando, ya no sabía que sucedería.
Me escondí en una esquina polvorosa de la cabaña y todo volvió al silencio… algo se sentía…. era “Un terremoto?” Fue un instante y sacudió toda la estructura mandandome a volar hasta el techo, mire la puerta destrozada en mi caída, algo rojo estaba ahí atascado y salivando.
Caí al suelo y me golpeé la cabeza desmayándome mientras un grito desolador se apoderaba del interior de la cabaña.